15 SECRETOS, CURIOSIDADES Y EASTER EGGS DE DOOM QUE SOLO LOS VERDADEROS SLAYER CONOCEN

DOOM no es solo disparar demonios.
Es rabia, metal, mitología oscura… y una cantidad absurda de secretos que muchos jugadores nunca llegan a descubrir.

Hoy no vamos a hablar de mecánicas ni de diseño técnico.
Hoy entramos directo al lore, a las curiosidades y a los easter eggs que hacen de DOOM una leyenda eterna del videojuego.


1. Daisy: el verdadero origen de la furia del Doom Slayer

El Doom Slayer no lucha por la humanidad.
Lucha por Daisy, su conejo. En el final de DOOM II se muestra una imagen brutal: la cabeza decapitada de Daisy empalada en el infierno. Sin explicación. Sin palabras.

Ese momento lo cambia todo. Daisy simboliza la última chispa de inocencia del Slayer, y cuando los demonios la matan, se rompe cualquier límite moral. A partir de ahí no hay héroe, solo exterminio absoluto. No es exageración ni teoría fan: es canon.

El infierno no creó al Doom Slayer.
Lo provocó.


2. La BFG significa exactamente lo que crees

La BFG 9000 no tiene un nombre elegante ni metafórico.
En los archivos originales del juego, BFG significa literalmente “Big F*ing Gun”**, y su comportamiento deja claro que no es una broma.

No es solo el daño, es el impacto total: sonido, carga, explosión y cómo borra enemigos incluso fuera del punto de impacto. Cuando la BFG aparece en pantalla, el juego te está diciendo algo muy claro: aquí no se negocia.

En DOOM, la BFG no es un arma.
Es una sentencia de muerte.


3. DOOM dentro de DOOM Eternal (no es un mod)

En DOOM Eternal puedes desbloquear el DOOM original de 1993 completo y jugable, directamente desde la Fortaleza del Slayer. No es un homenaje visual ni un minijuego: es el DOOM auténtico.

Encontrando disquetes ocultos y accediendo a un terminal secreto, el juego arranca con gráficos pixelados y música MIDI tal como era hace más de 30 años. Es DOOM dentro de DOOM, sin trampas ni atajos.

Un mensaje muy claro de id Software:
para entender el infierno, hay que volver al origen.


4. Los demonios originales fueron esculturas de arcilla reales

Antes de existir como sprites, muchos demonios de DOOM fueron modelados físicamente en arcilla. En 1993 no había motores 3D avanzados, así que id Software esculpía a los enemigos, los fotografiaba desde varios ángulos y los convertía en sprites animados.

El icónico Baron of Hell nació literalmente como una figura de barro. Por eso los demonios clásicos tienen ese aspecto grotesco, casi tangible, que todavía hoy resulta inquietante.

Antes de ser píxeles…
fueron barro, manos y creatividad pura.


5. El Doom Slayer colecciona demonios en versión chibi

En la Fortaleza de la Perdición hay un detalle que rompe por completo la imagen del Slayer.
En una estantería guarda figuras chibi de los demonios que ha matado: Mancubus, Arachnotron, Hell Knight y más.

Cada figura se consigue explorando zonas secretas y, al recogerla, suena un “pop” exageradamente cómico. Luego aparecen ordenadas como trofeos. No es humor gratuito: son recuerdos de guerra convertidos en juguetes.

El ser más letal del infierno…
tiene una vitrina de muñecos.


6. El verdadero jefe final de DOOM II es John Romero

Detrás del Icon of Sin se esconde uno de los easter eggs más legendarios del videojuego.
Usando trucos para atravesar el sprite del jefe final de DOOM II, descubres una textura oculta: la cabeza distorsionada de John Romero, creador del juego.

Y no es solo decorativa.
Ese es el objetivo real al que debes disparar para derrotar al jefe. Literalmente, vences el juego disparándole al creador.

Romper la cuarta pared nunca fue tan DOOM.


7. DOOM y Wolfenstein están conectados por sangre

id Software confirmó que el Doom Slayer y B.J. Blazkowicz, protagonista de Wolfenstein, pertenecen al mismo linaje. No es teoría fan, es lore oficial.

Retratos ocultos, referencias visuales y entrevistas refuerzan la idea de un multiverso compartido. La guerra contra el mal no empezó con demonios… empezó con nazis.

La escopeta es hereditaria.


8. El Slayer no habla… porque no lo necesita

En DOOM Eternal el Slayer no pronuncia una sola palabra.
Y aun así, impone más que cualquier protagonista con discursos épicos.

Cada gesto, cada ejecución y cada mirada transmiten una idea clara: no hay diálogo posible con el infierno. Su silencio no es vacío, es decisión absoluta.

Cuando el Slayer entra en escena, el lore se calla…
y habla la violencia.


9. Los demonios pueden matarse entre ellos

Desde el DOOM original existe el infighting: si un demonio hiere a otro por error, comenzarán a atacarse entre sí hasta que uno muera.

No es solo caos visual, es una mecánica intencionada que permite usar al propio infierno como arma. Nada más satisfactorio que ver a los demonios destruirse… mientras tú observas.

DOOM te enseña una lección clara:
a veces, el infierno se vence solo.


10. El infierno tiene un idioma que se puede traducir

En DOOM y especialmente en DOOM Eternal, muchas paredes, templos y estructuras están cubiertas de runas demoníacas que parecen simple decoración. Pero no lo son. Ese idioma se puede traducir, y cuando lo haces, descubres que el infierno lleva todo el juego hablándote.

Algunas inscripciones son advertencias directas como “Rip and tear”, otras describen rituales, profecías o burlas hacia el propio Slayer. Incluso hay mensajes que hacen referencia a eventos pasados del lore, como la caída de Argent D’Nur o la traición de los Maykrs. No son textos aleatorios: están colocados en zonas clave para reforzar la narrativa ambiental.

La mayoría de jugadores nunca se detiene a leerlos.
Pero cuando lo haces, entiendes algo inquietante: el infierno te observa, te reconoce… y te teme.


Y RECUERDA

DOOM no es solo sangre y metal.
Es detalle, legado y respeto absoluto por su propia historia.

Si te gustan el lore, las curiosidades y los easter eggs bien escondidos,
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Porque el Slayer siempre vuelve…
y el infierno nunca olvida 🔥🩸